¡ME LO PROMETISTE!

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Hoy se había oscurecido especialmente. En el instituto procuraba llamar menos la atención, pero en su cuarto disfrutaba probándose los conjuntos de lencería gótica más provocativos, combinando todo tipo de colgantes afilados, tiznando su pálido rostro con lágrimas de ceniza y cicatrices violáceas.

Amanda arañó las páginas amarillentas del grimorio, sus uñas largas y negras se clavaron en los símbolos del ritual, en sus complejas formas geométricas, reflejadas en las pupilas de la joven.

—¿Qué debo hacer para conquistar su corazón? ¡Dímelo! Sigue leyendo

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Javier Vivancos gana el Premio Nosferatu de Casas Embrujadas

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¡¡¡HE GANADO!!!

Ver la noticia completa en el enlace de Saco de Huesos Ediciones:

Es un placer comunicar que Javier Vivancos ha cosechado el Premio Nosferatu entregado por los lectores correspondiente a Calabazas en el Trastero: Casas embrujadas. Por ello, tendrá la posibilidad de participar en la colección Strigoi y recibirá una réplica en póster de la obra de David M. Rus

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Consejo 22 ¡Oh, no, “matopeya”!

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– Consejo 22 ¡Oh, no, “matopeya”!

Retomo la sana costumbre de redactar consejos literarios por tratarse este en particular de algo que tengo reciente tras la betalectura de la novela de un amigo. Este consejo está íntimamente relacionado con el consejo 10 (El ataque de los clones), así que vete para allá si quieres ampliar info.

Pues eso, que hay ocasiones en que, tanto en el estilo narrativo como en los diálogos, se “escucha” al autor, sus dejes, sus coletillas, incluso su tendencia a utilizar localismos. Si la novela presenta un narrador alejado del neutro omnisciente, puede importar poco que el texto quede impregnado de las formas de expresarse del escritor, pero…

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Biografía no autorizada de Javier Vivancos

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PENTAX DIGITAL CAMERASiempre mostró una singular pasión por las letras. De hecho, Javier Vivancos aprendió a escribir antes que la mayoría de niños de su edad. El problema era que se empeñaba en grabar su esmerada caligrafía en su propia piel. Sin duda, su color de tinta preferido era el rojo.

No tuvo una infancia ni una adolescencia especialmente turbulentas. Le encantaba leer novelas de Stephen King, y jamás descubrieron las pequeñas fosas excavadas en la parte posterior de su jardín.

Su paso por la universidad también fue anodino. Se licenció pronto, y las amenazas de muerte a los profesores no llegaron a figurar en su expediente académico. Tampoco se hizo la foto de la orla. Y eso que muchos lo consideraban un joven atractivo. Sigue leyendo