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Evitar juicios de valor sobre personajes y situaciones

En mi primera versión de “Lucrecia se oscurece”, recuerdo haber incluido una línea que definía a un personaje (el agente Carrascosa): “… Carrascosa se cuidaba mucho de no exaltar demasiado sus retorcidos y retrógrados valores…”. Dado que en este texto ni Carrascosa ni el narrador hacen alarde de cuáles son sus valores, dicho comentario es un juicio (mío) acerca de lo mal que me cae el personaje, y esto es un gran error. Un narrador ha de ser imparcial con sus personajes, y debe dejar al lector que sea él mismo quien los juzgue.

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