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Las Coletillas

Evítalas, salvo que sean deliberadas. En mi primera versión de “Lucrecia…”, abusaba mucho del adjetivo “pequeño”; también es habitual repetir el adjetivo “profundo”. Pero no sólo hablo de adjetivos que pueden suprimirse o cambiarse por otro similar. También hablo de formas de expresión, de construcción de oraciones. Por ejemplo, en un texto que recientemente he revisado, he notado que utilizo mucho la coletilla “por supuesto” para hilvanar sentencias o para darle más énfasis a una oración aislada. Una coletilla es deliberada cuando decides que quieres que esté ahí para cumplir determinado objetivo de atmósfera o para crear cierta resonancia en tu texto; pero cuando se trata de una forma de expresión inconsciente que se torna repetitiva, debes evitarla en lo posible. Comprobarás que suprimiendo aquellas palabras o nexos que no son necesarios tu texto gana fluidez. Quédate sólo con lo necesario, repite cuando quieras repetir, crea tu propio estilo y sáltate este consejo cuando seas consciente de tu decisión.

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