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¡Pule tus oraciones!

Fíjate en esta oración que escribí hace poco. En el texto alguien le dice a la protagonista que mire la pantalla de un portátil:
María se fijó en la pantalla atrayéndola hacia sí con las manos como si fuera otra hoja de papel plastificado.
Asumiendo que seas de esos escritores que dedican un tiempo a corregir lo que escriben, es posible que te des cuenta de las meteduras de pata al escribir algo como lo anterior. Las oraciones deben ser pulidas siempre, aunque el contenido de la misma sea comprensible. Esta que acabo de poner como ejemplo está penosamente escrita, y a continuación diré por qué.
– En primer lugar María se fija en algo que le muestran; fijar es un verbo que expresa el fin de una acción, y el resto de la oración (“atrayéndola hacia sí”) es algo previo, que tendría su utilidad si hubiera algo de especial en la forma en que María se fija en la pantalla (que no es el caso). Luego está lo de “con las manos”. ¿Con qué la va a atraer, con los dientes? (tampoco es el caso, dado que ni está maniatada ni es minusválida). El resto de la oración alude a otras partes del texto que no vienen aquí al caso.
– Una forma mejor de expresar dicha oración sería la siguiente:

María atrajo hacia sí la pantalla como si fuera otra hoja de papel plastificado.
Estate siempre atento a fallos de este tipo así como a la limpieza y comprensibilidad de tus textos. Este tema daría para muchos consejos más…

Y, rizando más el rizo, y gracias a Marcelo Choren, podríamos seguir…
Como si fuera otra hoja de papel plastificado, María atrajo la pantalla hacia sí.
¿Qué ganamos?
Dejamos “lo importante” (María atrajo la pantalla) para el final de la frase, es lo que queda en la cabeza del lector y hace de nexo con la oración siguiente. Otra cosa, la oración termina con un “sí” (valdría cualquier palabra aguda) que mejora la musicalidad de la oración, si se me permite la analogía.
Siguiendo con la frase, “hacia sí” es un pleonasmo, ya que previamente hemos escrito “Atrajo la pantalla”. El pleonasmo es un efecto buscado que opera como refuerzo (P. Ej. “con sus propios ojos”). No confundir con la redundancia que es un error de redacción.
Como si fuera otra hoja de papel plastificado, María atrajo la pantalla.
La frase ha perdido ritmo.
María atrajo la pantalla como si fuera otra hoja de papel plastificado.
Ahora “lo importante” ya no es el gesto de María, sino —mediante el símil— el valor que le da a la pantalla (el de otra hoja de papel plastificado).

En fin, hay muchas variantes posibles, y cada una produciría un efecto distinto en el lector.

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