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Cómo se gesta un relato (en mí)

No existe un modo único de dar forma a un relato. Cada escritor tendrá su método propio, e incluso un mismo escritor puede variar su proceso creativo dependiendo de la naturaleza del relato. Lo que voy a presentar aquí, por tanto, es solo un esbozo genérico de mi forma acostumbrada de crear un relato:

  1. Tener una idea súbita, que puede ser en la forma de una imagen, una escena, un concepto, una sensación, etc. (Ej.: te estás duchando y se te ocurre una escena especialmente vívida en la que un psicópata retira la cortina cuchillo en mano y…; ups, esta idea me suena de un tal Jichkok). Otras veces me fuerzo a crear en plan laboratorio, determinando qué tipo de relato estoy buscando, o simplemente jugando con varios elementos sueltos (Ej.: quiero crear un relato de terror y dispongo de un portaminas, una guía turística y un diccionario, a ver lo que se me ocurre…).
  2. Esbozar un esquema del tema del relato, sus personajes y lo que va a ocurrir a grandes rasgos. Yo, llegada esta fase, trato de buscar un título al relato, que me ayudará a conceptualizar el tema y a determinar qué moraleja (si la hay) pretendo.
  3. Con esto ya debería ser factible comenzar a escribir algo consistente. Muchas veces postergo la escritura (o la interrumpo sobre la marcha) para documentarme sobre algún tema. Este comienzo de la escritura, en mi caso, también se ve ralentizado en la mayoría de las ocasiones debido a que previamente he de desarrollar más el guión de ese esquema esbozado a grandes rasgos, lo cual puede hacerse sobre la marcha, improvisando, o antes incluso de escribir el título.
  4. Ya solo nos queda escribir, revisar y, si llegase el caso, volver a alguna de las fases anteriores en busca de un nuevo enfoque si creemos que el relato no funciona.
  5. Usualmente, y esto sí que no es una norma aplicable ni a la mayoría de los escritores, procuro leer detenidamente el relato dos veces en busca de errores, frases a pulir, etc.
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