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Cosas que tú supones, pero yo no

Existen por ahí metáforas que al escritor le pueden parecer muy bien traídas, ese tipo de comparaciones que se hacen para realzar el sentido de una oración, pero que en realidad solo ha entendido él. Hay que tener mucho cuidado con los recursos y comentarios que se usan, no siempre el lector está en la misma sintonía que nosotros. Lejos de tratar de tonto al lector, habría que utilizar un lenguaje más universal, o como mínimo un lenguaje local pero que se entienda en el contexto, es decir, en el conjunto de la historia; así, si se está utilizando una jerga de barrio, por ejemplo, el escritor, con su narrador, ya se habrá cuidado de habituarnos y explicarnos cómo se expresan los personajes de su historia, qué es para ellos importante y con qué conviven diariamente.

Siguiendo en una línea similar, hay veces que el escritor da por supuesto que el lector entenderá de la misma forma una determinada expresión o aclaración, como si ambos, escritor y lector, tuviesen la misma concepción de las cosas.

Ejemplo: Las últimas decepciones conyugales hicieron de Alberto un hombre más amargado de lo que ya era. Su vida, el deporte, ni siquiera conseguía distraerle lo suficiente de sus problemas, problemas de futbolista de segunda división.

En el texto anterior, ¿cuáles son esos problemas de futbolista de segunda división? El escritor aclara que el personaje de Alberto ha sufrido decepciones conyugales, que el deporte no le basta para abstraerse de sus problemas, y ¿cuáles son esos problemas?; y lo más importante, ¿por qué se empeña el escritor en pretender aclararlo diciendo “problemas de futbolista de segunda división”? La mayoría de lectores no entenderán en concreto a qué tipo de problemas se refiere, debería explicarlo, mostrar aunque sea de pasada cuáles son algunas de las dificultades por las que puede pasar un futbolista de segunda división y, más específicamente, cuáles sufre el protagonista.

En definitiva, se trata de no suponer que el lector comparte la misma información que nosotros o la misma visión del mundo. El escritor está ahí para eso, para crear la visión particular de los personajes de su historia. Los chistes y alusiones privados del escritor deben evitarse en lo posible. Otra cosa es que exista un significado oculto para el texto, o una visión más profunda y evocadora de las cosas, pero se trata de que el texto, en cualquiera de sus interpretaciones, se entienda y no confunda creando una falsa complicidad.
Dicha complicidad solo puede existir si el escritor la ha creado, si ha informado previamente al lector sumergiéndolo en su particular universo sin omitir información importante.

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