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El adjetivo “horroroso” no hace horrorosa una escena

Aquí va una pequeña reflexión sobre el género de terror, una más, aunque con los debidos matices se podría aplicar a cualquier tipo de género.
A veces tengo entre manos una escena de terror y pretendo que sea impactante, o al menos que produzca sensaciones más allá de la descripción gore. Esto es muy difícil y depende de muchos factores que sería preciso analizar en otro momento. La cuestión que nos incumbe ahora es que, muchas veces, y esto lo he leído en muchos autores del género bastante conocidos, la inclusión de adjetivos “de género” en las oraciones no induce la debida emoción; y me estoy refiriendo a adjetivos del tipo: terrorífico, horroroso, terrible, espantoso, tremendo, escalofriante, etc.
No quiero decir que estos adjetivos no puedan emplearse, pero sí que muchas veces solo aportan una trillada forma de contar una historia de suspense, de una manera forzada que no logra emocionar de verdad, aunque en sí misma no sea incorrecta. En ocasiones, si lo que se quiere es dar mayor presencia a una escena, vale más, por ejemplo, no adjetivar y dejar que el lector sienta a partir de una descripción austera. La “fuerza” expresiva de un relato suele provenir de cómo esté construida, con qué ritmo y con qué palabras (no calificativos como los enumerados arriba). Un ejemplo:

(adjetivado, en negrita)
… Algo me devolvió a la impactante concreción de las formas: la terrible visión de una carretilla cargada de pedazos humanos similares a los que se removían ahora sobre el improvisado y siniestro mostrador, cuando el hacha caía de nuevo, produciendo ese espantoso sonido encharcado…

(sin adjetivar)
… Algo me devolvió a la concreción de las formas: una carretilla cargada de pedazos humanos similares a los que se removían ahora sobre el improvisado mostrador, cuando el hacha caía de nuevo, produciendo ese sonido encharcado…

Puede que en el ejemplo (he recortado mucho la escena para no extenderme demasiado) no se note mucho la diferencia de impacto con la supresión de los adjetivos, pero sí que se ve con claridad que son innecesarios y que para describir algo terrorífico muchas veces no es necesario insistir al lector con que está leyendo algo espantosamente terrorífico de la muerte.

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