Etiquetas

, , ,

Eso está muy visto ya

Evita lo manido y las frases hechas. Lo que escribes puede volverse impersonal (que no se diferencia de lo que ha podido escribir cualquier otro), las descripciones tópicas y prefabricadas (que muestran fotografías insulsas, como una postal con el mismo paisaje mil veces visto sin detalles de interés), los diálogos sin intensidad (conversaciones de culebrón, como si pronunciar la palabra “amor” sirviera para demostrar toda la intensidad de este sentimiento, en lugar de mostrarla con acciones concretas).
Todo esto pasa cuando nos dedicamos a usar refranes, cuando hacemos comparaciones tópicas como “verde como una lechuga”, cuando siempre usamos las mismas marcas y los mismos orígenes para todo (puros cubanos), cuando usamos expresiones prefabricadas como “llorar como una magdalena”.

A veces escribimos cosas de carrerilla y nuestra forma habitual de expresarnos y los conceptos que hemos aprendido, y también las coletillas, nos salen de forma natural, y ayudan a que expresemos una idea con fluidez e incluso con gracia. Pero creo que en una revisión del texto debemos detectar este tipo de topicazos y emplear términos más personales, más concretos, más originales quizá. Un buen ejercicio para esto es contradecir el tópico: que no todos los ricachones conduzcan un Mercedes o un BMW, que no todas las aguas de una playa paradisíaca sean “aguas cristalinas”, que no todos los personajes expresen su amor diciendo siempre lo mismo (“no sabes cuánto te quiero, amor mío”).

Y como en toda regla o recomendación, siempre hay excepciones cuando las usamos de manera deliberada para lograr un efecto determinado (ver “Un anticonsejo puede ser un buen consejo”). ¿Qué tal si queremos describir a un personaje que se encuentra en la típica fiesta con la típica gente que hace lo de siempre y a él le aburre sobremanera?

Anuncios