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Parquedad y barroquismo

¿Qué estás escribiendo?, ¿una novela, o un relato? Y si se trata de un relato, ¿largo, o corto? La extensión es uno de los factores que determinarán qué estilo emplees al narrar tu historia. En los relatos, por norma general, hay que ir más al grano, no ser tan profuso en detalles, y hay que dejarlo todo con unas pinceladitas de perfecto acabado para que la historia se entienda y transmita lo que se pretendía, mientras que en una novela hay más espacio para desarrollarlo todo, y complicar la trama y todo eso.

Pero cuando disponemos de cierta libertad para elegir un estilo más desarrollado, con más detalles, ¿optamos por ese, o por algo más escueto y directo? En realidad, la pregunta la ha de responder el escritor, en función del tipo de historia, lo que desee transmitir y cómo desee hacerlo. De lo que se trata en este consejo es de recordarle al escritor que puede elegir, y que según sea su decisión el texto adoptará unas características u otras.

Un ejemplo de fragmento “austero”:

—Cántala otra vez —sisea.
Siente el cuchillo insinuándose en su melena, y obedece:
—Baaaby… yyou’re so… cl… clos… e… —entona.
Un tajo surca su mejilla.
—¡Esa no, la otra!

Y un ejemplo algo más “barroco”:

—Cántala otra vez —sisea conteniendo su veneno.
Siente el cuchillo insinuándose en su melena, señalando sus piercings sanguinolentos, rascándole el tatuaje del cuello. Abre la boca, fuerza un gorgoteo áspero parecido a una nota. No recuerda cuántos meses lleva atado al mismo oxidado sillón, obedeciendo los caprichos de ese lunático:
—Baaaby… yyou’re so… cl… clos… e… —entona.
Un tajo surca su mejilla, una nueva muesca sanguinolenta y retorcida en la corteza de su rostro, donde ambos, psicópata fan número uno y víctima estrella del rock, cuentan los días que llevan juntos.
—¡Esa no, la otra canción!

Dado que se trata de un fragmento de un relato y falta el contexto, en el ejemplo “barroco” he incrementado también el nivel de detalle. Se puede apreciar que en el segundo ejemplo se ahonda un poco más en la psicología de los personajes, y se pretende pinchar y señalar al lector un poco más con las sensaciones, sería algo así como hurgar en la herida. No obstante, el estilo del primer ejemplo da más margen al lector para que imagine y fabule, y en realidad es más crudo, directo y áspero; produce, en definitiva, un efecto distinto. Tú eliges.

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