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Consejo 21 significado de las palabras

En ocasiones nuestra forma escrita de expresarnos recurre a localismos y usos acostumbrados. Puede que el sentido de la oración o la intención se entiendan de todos modos, pero si hay que ser estrictos (aunque sea a veces) con la RAE, conviene evitar meteduras de pata como estas:

– Se tumbó sobre el mullido camastro.

Si miramos el significado que da la Real Academia para “camastro”, comprobamos que es el siguiente: Lecho pobre y sin aliño.

De modo que entramos en un contrasentido, porque un lecho así no debería ser mullido, sino todo lo contrario, y este problema surge de no tener claro el significado preciso de la palabra “camastro” en este caso.

Otra metida de pata, esta fue muy divertida, porque me pasó a mí cuando un amigo de Zaragoza le echó un vistazo a una de mis novelas hace algunos años. Se pasó varios días preguntándose por qué demonios aparecían en el texto cosas como esta:

– Caminó a lo largo de la baldosa hasta llegar al otro extremo de la calle.

“Baldosa” en algunas partes de España, es el nombre coloquial que recibe la acera, y mi amigo no pillaba el localismo, dado que la RAE tampoco recoge esa acepción. No entendía de qué estaba hablando, y llegó a imaginarse que el personaje en cuestión estaba saltando sobre una especie de tablero de ajedrez lleno de baldosas (y claro, se preguntaba entonces por qué era baldosa en singular y no en plural…).

La moraleja es que tengas cuidado con las palabras que emplees, procura que su significado sea preciso y evita localismos, argot o usos personales que puedan inducir a la confusión.

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